Rebozuelos salteados

Un salteado de rebozuelos es dulce, terroso y corto de grasa. La acidez del tinto joven levanta la mantequilla, la pimienta blanca pone especia y el tanino fino no amarga la seta.

Rebozuelos salteados en la sartén con mantequilla
Fotografía: Opsylac, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Redimensionada (máximo 1200 px de ancho) y convertida a WebP bajo la misma licencia.
Estilo de Trepat
Trepat Tinto Joven
Temperatura
13 - 15 °C

Los rebozuelos salteados son una seta de otoño, dulce y terrosa, vuelta en la sartén con mantequilla o aceite y un ajo corto. No es un estofado oscuro de bosque. El plato es ligero, un poco dulce, con la grasa justa de la sartén. Un tinto de madera nueva o de tanino seco lo taparía y dejaría la seta amarga.

El Trepat tinto joven lleva lo que el plato pide: cuerpo ligero, acidez alta, tanino sedoso, fruta roja y pimienta blanca. La acidez levanta la mantequilla. La fruta acompaña la dulzor del rebozuelo sin hacer un plato de azúcar. La pimienta del vino —la misma que liga un estofado de setas en invierno— pone especia sin pimienta de molinillo en la sartén. El tanino fino no seca la boca sobre la grasa corta. Los tintos de la variedad se describen como frescos y afrutados, de grado medio.

El estilo es el tinto joven, a 13-15 °C. Una crianza corta solo si hay más seta y más cocción, y solo si la fruta todavía se reconoce. El rosado se queda corto si manda la mantequilla. No decantéis: la copa ancha, unos minutos.

Consejo: ajo poco, y perejil al final, no una salsa de nata. Si hay crema, bajad el vino hacia 13 °C para que la acidez corte lo láctico. Pan seco, no pan con tomate: el tomate cambiaría el plato.

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